POR CELIA RODRIGUEZ ( @CELIA_CDA )

A veces me he descubierto a mi misma preguntándome ¿por qué he elegido este bar para tomar un café?, ¿por qué esta marca de ropa me gusta?, ¿por qué no quiero que me cambien el yogur?, yo por mi yogur “mato”… En el fondo todo se reduce a una cosa: la fidelidad y la marca.

El hombre es un ser costumbrista, y es complicado cambiar sus costumbres, tanto para lo bueno como para lo malo, ¿por qué sino un negocio tarda en despegar de media dos años?. La respuesta pasa por un proceso:

Primero hay que acostumbrar al consumidor a verte

Segundo a darse cuenta de que existes (que no es lo mismo que verte)

Tercero que se acuerde de ti cuando te necesitan (y no del negocio al que esta acostumbrado a ir)

Y por último que entre en tu establecimiento (no todos los negocios invitan a entrar)

 
Este proceso es similar tanto para un negocio de servicios: un bar, un podólogo o un centro de estética; como para un producto: un queso, una ginebra o una crema de belleza, os imagináis que pudiera aparecer una marca ACME y en dos días tuviera tantas ventas como L’oreal?
¿Tu usarías la marca Acme?

Con esto quiero decir dos cosas: paciencia cuando inaugures un negocio o emprendas de cualquiera de la maneras, porque el mercado tiene sus reglas, no vas a ser diferente “porque tu lo vales”. O puedes darle un pequeño empujón con la comunicación, aunque esto no va a hacer que de la noche a la mañana pases de ACME a L’Oreal, puede ayudarte a ser más fácilmente identificable y más reconocible por el cliente.

¿Por qué estoy en este bar desayunando y no en cualquiera de los otros 20 que me encuentro de camino al trabajo? Si me paro a pensarlo veo que hacen bien el café, Julia es muy agradable por las mañanas, además es bonito, me siento cómoda aquí… Pues ya tengo la respuesta, todo eso es marca. ¿Y sí mañana empeorara la calidad del café, el sitio estuviera viejo y sucio y en vez de Julia me atendiera una camarera borde seguiría desayunando allí? Pues seguramente no.

Al hacer la elección de compra/consumo, muchas veces la elección es subconsciente o por impulso, y ahí es donde juega un papel más importante esas cosas que no se aprecian a simple vista, pero que están creando marca.
entonces, deja que me presente;

Hola, ¿que es lo que me querías vender? Soy el consumidor latente.

 

POR CELIA RODRIGUEZ ( @CELIA_CDA )